HABILIDADES PARA LA VIDA

Las habilidades para la vida, son herramientas que permiten desarrollar actitudes en el ser humano a lo largo de su desarrollo y ciclo vital, estas actitudes le permiten al ser humano disfrutar, desarrollar y fortalecer positivamente su salud mental. Además, estas habilidades proporcionan estrategias para una sana interacción con el otro, mejor comunicación y prevención de conflictos intra e interpersonales.

Las habilidades para la vida se dividen en tres grupos diferentes, sociales, de pensamiento y manejo de emociones. Sociales, son aquellas habilidades que te permiten relacionarte positivamente con los demás, construir por medio del dialogo y tiempos de esparcimiento. Las habilidades de pensamiento, son aquellas que te permiten y facilitan la identificación de situaciones que importantes y el manejo de las mismas y, por último, habilidades para el manejo de emociones, las cuales te permiten mejor identificación de las emociones propias y de los demás, logrando así relajarse, mantener la calma ante un problema y enfrentar las situaciones de forma tranquila, sin enojo o estrés.

Las habilidades para la vida de acuerdo con Ruiz (2014), son:

  • Comunicación asertiva
  • Toma de decisiones 
  • Empatía
  • Manejo de emociones y sentimientos
  • Pensamiento creativo
  • Pensamiento critico
  • Relaciones interpersonales 
  • Solución de problemas y conflicto
  • Manejo de tensiones y estrés 
  • Autoconocimiento 

 

GRUPOS DE HABILIDADES PARA LA VIDA

Habilidades sociales: 

Comunicación asertiva: expresar con claridad, y en forma apropiada al contexto y la cultura, lo que se siente, piensa o necesita y saber escuchar e interpretar lo que se siente, piensa u ocurre en determinada situación.

Empatía: ponerse desde el lugar de otra persona para comprenderla mejor y responder de forma solidaria, de acuerdo a las circunstancias. 

Relaciones interpersonales: establecer y conservar relaciones interpersonales significativas, así como ser capaz de terminar aquellas que impiden el crecimiento personal.

Toma de decisiones: evaluar distintas alternativas, teniendo en cuenta necesidades, capacidades, criterios y las consecuencias de las decisiones, no sólo en la vida propia sino también en la ajena

Habilidades de pensamiento:

Solución de problemas y conflictos: transformar y manejar los problemas y conflictos de la vida diaria de forma flexible y creativa, identificando en ellos oportunidades de cambio y crecimiento personal y social. 

Pensamiento creativo: usar la razón y la “pasión” (emociones, sentimientos, intuición, fantasías e instintos, entre otros) para ver las cosas desde perspectivas diferentes, que permitan inventar, innovar y emprender con originalidad.

Pensamiento crítico: aprender a preguntarse, investigar y no aceptar las cosas de forma crédula. Ser capaz de llegar a conclusiones propias sobre la realidad. “No tragar entero”.

Habilidades para el manejo de emociones:

Manejo de tensiones y estrés: identificar oportunamente las fuentes de tensión y estrés en la vida cotidiana, saber reconocer sus distintas manifestaciones, y encontrar maneras de eliminarlas o contrarrestarlas de forma saludable.

Manejo de emociones y sentimientos: aprender a navegar en el mundo afectivo logrando mayor “sintonía” entre el propio mundo emocional y el de las demás personas para enriquecer la vida personal y las relaciones interpersonales.

Autoconocimiento: conocer mejor nuestro ser, carácter, fortalezas, oportunidades, actitudes, valores, gustos y disgustos; construir sentidos acerca de nuestra persona, de las demás personas y del mundo.

Referencias 

Ruíz, V. M. (2014). Habilidades para la vida:: una propuesta de formación humana. Itinerario Educativo: revista de la Facultad de Educación28(63), 61-89. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6280206 

 

MOTIVACIÓN

La motivación es entendida como fuerza, energía o combustible que mueve e impulsa a una persona para el alcance de un objetivo de cualquier tipo, como por ejemplo conquistar a una pareja, aprobar un examen, conseguir un trabajo, vencer una enfermedad o cualquier acción que considere importante o un reto (Perret y Vinasco, 2016).

Tener motivación o estar motivado, es una fuente proveedora de cambios a nivel neuronal, psicológico y de comportamientos, ya que esta activa diferentes zonas del cerebro y a su vez, genera la segregación de ciertas hormonas que contribuyen al bienestar de la persona. Es decir, “estar motivado aumenta la atención y el interés, y a su vez permite considerar que “quien está motivado vive más el presente, lo disfruta más y lo recuerda más. Así, una condición de vida para ser feliz y productivo es vivir motivado” (Perret y Vinasco, 2016, p. 21). Sin embargo, el ser humano se encuentra expuesto a experimentar la desmotivación, que es la no disposición a invertir tiempo, esfuerzo o recursos para alcanzar aquello que anhela.

“LA MOTIVACIÓN ESTÁ EN TODOS. EL SER HUMANO ES LA ÚNICA ESPECIE CAPAZ DE AUTOMOTIVARSE. DEPENDE DE LOS INTERESES DE CADA PERSONA EN QUÉ ENFOCA SU MOTIVACIÓN” (Perret y Vinasco, 2016, p. 15).

 

La motiva ser madre Lo motiva alcanzar la posición que desea Los motiva tener una familia La motivación es la música

 

Referencia

Perret, R., y Vinasco, Z. (2016). El secreto de la motivación. Recuperado de: https://static1. squa respace. com/static/54d1216ae4b032ab36c26b615.

TIPOS DE MOTIVACIÓN

Cuando se habla de motivación, es importante tener presente que esta puede ser de dos tipos, intrínseca y extrínseca. Estos tipos de motivación están presentes desde el principio del desarrollo como persona, puesto que surgen para alcanzar objetivos de los cuales no siempre se es consciente, por ejemplo, cuando el infante busca alimento o que sea atendida alguna necesidad que presente.

Motivación intrínseca: esta surge dentro del individuo, es propia, y es direccionada por la necesidad de explorar, desarrollar la curiosidad, la experimentación y el aprendizaje. Es decir, la motivación intrínseca es de tipo autoadministrado y autónomo, naciendo del individuo para sí mismo y el beneficio propio.

El desarrollo de esta motivación, fortalece en la personal la autodeterminación, la autonomía (permitiendo el control y dirección de su vida y sus decisiones), La competitividad (ya que la persona conoce mejor sus capacidades y limitaciones), las relaciones y la satisfacción. 

Motivación extrínseca: esta es impulsada desde el exterior, por seres queridos, personas allegadas, el premio o reconocimiento que se pueda obtener. En este tipo de motivación los reconocimientos o refuerzos, bien sean positivos o negativos, son externos, es decir que son incontrolables por la persona, por lo que al hablar de motivación extrínseca se hace referencia a todo factor externo que la persona pueda considerar como positivo para el aumento de su interés en el objetivo